viernes, 5 de julio de 2013

LAS DAMAS DE DAMASCO


1. El OMBLIGO DEL CORPUS CRISTI.

¡Ese ombligo! Semi-oculto tras una puerta a dos casas de la iglesia, camuflado entre el gentío que rechiflaba a la pareja borracha que bailaba sobre la calle empedrada o simplemente miraba hacia la tarima donde una mujer de voz ronca y léxico barato compartía escenario con un Jesucristo de poncho y billetes pegados a su pecho e  inflaba el calor del remate del Corpus Cristi ¿Quién le mete a este bulto de aguacates? El señor da diez mil...  ¿Quién da más? ¡No sean tan hijueputamente tacaños, colaboren para las obras de la parroquia!...


Ese ombligo sincero, imperioso,
terso, sutil, 
absorvente,
me obligó a admirarlo
desde este kiosco atronado
por el ruido de la loca
que oficiaba el desconcierto
de un pueblo que cada año
se reúne a celebrar
los productos benditos
de la tierra.

Por favor no lo rematen,
no lo vendan,
no lo ofrezcan a ningún postor, déjenlo ahí, a distancia,
para que mis ojos derramen lágrimas de fascinación y mi imaginación pronuncie
todas sus ambiciones.

Túnel sin destino, copa de cualquier manjar, envoltorio de nariz para ensalzar asfixias.
Huella de la vida extensa.

Ausencia del cordón 
que te regaló el color de la piel,
el olor, el sabor, el dolor
y la geometría de una forma
que te adorna y te obliga.



Diego García Moreno @ Damasco, Antioquia. Junio 20 de 2013
He sido un cultivador de cartas... pero se extinguen los huertos, las postales, los destinos. Busco materos, balcones, ventanas, lienzos libres donde pueda sembrar mis dudas, mis palabras, las cascadas de imagen que a veces se me ocurren. Dale hombre, me han dicho algunas fieles amistades, invéntate un blog, escribe. Ya verás que es un buen andén para compartir tu risa, tu silencio, tus desdichas. Curioso, dócil, ingenuo, acepto jugar a lo impreciso.