lunes, 19 de agosto de 2013

Precaución ¡Curvas peligrosas!



Cuando vas manejando y aparece una montaña caprichosa, una procesión de nubes enardecidas y pacientes, unos rayos de sol clavando su aguijón al rincón más indefenso del paisaje, un aguacero amenazante, juguetón, y unos planos inclinados de un negro profundo que exageran el  contraste y exaltan el volumen,  que te dejan con la vista quieta, turuleta,  y te provoca gritar "mirá esto, mirá, mirá" y tenés en el bolsillo la camarita, qué más podés hacer sino sacarla de su estuche y  repetirte eh, ave maría, qué puta belleza, dios existe, dios existe, aunque al llegar a la curva se te olvide girar y caigas por el desbarrancadero y no tengas tiempo para darte la bendición ni  arrepentirte de cuanta cagada hiciste en tu corta vida y te toque presentarte solo ante el responsable de tan soberbia tentación porque el ángel de la guarda también se quebró el culo en el totazo, pero, para ellos, los ángeles, si existieren,  no hay juicio final sino pura condena a la desaparición eterna, no hay fuego, ni limbo, ni recompensa, cómo iban a darle premio, si el pobre alado iba pendiente de la cabrilla en el momento en que apareció una montaña caprichosa, una procesión de nubes enardecidas y pacientes, unos rayos de sol clavando su aguijón al rincón más indefenso del paisaje, un aguacero amenazante y juguetón y unos planos inclinados sembrados de contraste que exaltaban el volumen y lo dejaron boquiabierto, le despertaron la inocencia,  pobre ángel inútil que no hizo nada cuando apareció la curva y me olvidé de girar y caí al desbarrancadero y en el totazo le destrocé la humanidad, pobre angel , ahora ya no es nada ni recuerdo ni ausencia, pero, por fortuna, y a pesar de todo,  entre tanto destrozo, hierro roto y plumero, quedó viva  la foto.

diego garcíamoreno  neiva, agosto 18 de 2013
He sido un cultivador de cartas... pero se extinguen los huertos, las postales, los destinos. Busco materos, balcones, ventanas, lienzos libres donde pueda sembrar mis dudas, mis palabras, las cascadas de imagen que a veces se me ocurren. Dale hombre, me han dicho algunas fieles amistades, invéntate un blog, escribe. Ya verás que es un buen andén para compartir tu risa, tu silencio, tus desdichas. Curioso, dócil, ingenuo, acepto jugar a lo impreciso.