jueves, 5 de septiembre de 2013

NEIVONADAS- Los espanta-en-sueños




Neiva esta llena de esculturas dramáticas, tormentosas. En su obsesión por alabar sus mitos y leyendas y la pujanza de sus gentes, sus administradores de turno han llenado las plazoletas y el malecón con unos muñecos gigantescos que ordenados en las alacenas del imaginario conforman una  brigada de "espanta-en-sueños". 
Algunos, ya sean caballos, novillos o jinetes, se desbocan, se desgañitan, se hernian tratando de demostrar su energía y otros se hacen espantosos tratando de provocar espanto. Imagino la dicha de los escultores al recibir la autorización para soltarle la rienda a sus alaridos plásticos.  Afortunados ellos que comparten su sensibilidad con el panteón de sus mecenas. 

El de malas es uno que va a tener que soportar los embates de esas figuras en una o en muchas de las tantas pesadillas que aún faltan.


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He sido un cultivador de cartas... pero se extinguen los huertos, las postales, los destinos. Busco materos, balcones, ventanas, lienzos libres donde pueda sembrar mis dudas, mis palabras, las cascadas de imagen que a veces se me ocurren. Dale hombre, me han dicho algunas fieles amistades, invéntate un blog, escribe. Ya verás que es un buen andén para compartir tu risa, tu silencio, tus desdichas. Curioso, dócil, ingenuo, acepto jugar a lo impreciso.