lunes, 16 de septiembre de 2013

VUELO AL SUR

¡

El avión giró hacia el sur, y  Bogotá apareció desnuda. Hubiese podido decir "¡qué belleza!¡qué ciudad tan pujante!¡Cómo crece!", pero, por el contrario, sentí pánico. Esta enorme costra me aterroriza. Bendije la existencia de los límites naturales que frenan el paso arrollador de la peste humana que cubre la faz de la tierra con cemento, asfalto, acosos y ladrillos. La sabana ha desaparecido, por fortuna,  los cerros orientales  están allí, como una muralla,  conteniendo, ojalá por mucho tiempo, el paso arrollador de la urbe.


El avión siguió con rumbo sur hacia Florencia, Caquetá, sobrevolando el río Magdalena sobre el Huila .
Abajo están los cultivos. que alimentan los habitantes de la urbe. La tierra domada por el hombre. Me provoca volver a decir, qué belleza, qué empuje, que capacidad de dominar la tierra. Vuelvo a sentir espanto. La naturaleza virgen es historia del pasado.



Aterrizando en Florencia. Voy hacia Belén de los Andaquíes y de allí partirmos en expedición a recorrer el camino Andaquí. De Acevedo  hasta Belén. Atravesaremos el parque Andaquí en el límite del Caquetá con el Huila. Un trozo de selva virgen que algunos humanos se han empeñado en proteger. Espero reconciliar este espanto con el arrollador impacto que provoca la naturaleza. Espero traer muchas imágenes y crónicas para continuar con este oficio de bloguero.
He sido un cultivador de cartas... pero se extinguen los huertos, las postales, los destinos. Busco materos, balcones, ventanas, lienzos libres donde pueda sembrar mis dudas, mis palabras, las cascadas de imagen que a veces se me ocurren. Dale hombre, me han dicho algunas fieles amistades, invéntate un blog, escribe. Ya verás que es un buen andén para compartir tu risa, tu silencio, tus desdichas. Curioso, dócil, ingenuo, acepto jugar a lo impreciso.