lunes, 7 de abril de 2014

LA AREPA ¡gratis!

Hace veintidos años cociné LA AREPA. 
Qué curiosa palabra: co-cine: Colombia+Cine. 
Las amasé  en un divertimento documental que coloqué sobre la parrilla de la tele.
Tenía hambre y muchas ganas de reírme. 
En 1992 no había mucho de qué reírse en este país, como ahora. 
Hoy me levanté lagañoso y sentí que no había motivo para reírme. 
Fuí a la cocina, puse la parrilla, saqué una arepa y la calenté. 
Cuando estaba a punto de dorarse,
Empezó el olorcito maravilloso 
Ese dulce tormento que me obliga a declararme:
¡Arepadicto sin vergüenza!
Cuando iba a darle el primer mordisco sentí que era un egoísta
¿Comerme solo este manjar? 
¡NO!
¡LO COMPARTO!
Y decidí subir a la red LA AREPA
La Original,
pero con subtítulos en inglés para que la puedan saborear en otras latitudes
¿No es pues el lenguaje internacional?
Quien quiera ver LA AREPA diríjase inmediatamente , sin afanes,
con un pocillito de chocolate  y mucha frescura al enlace:













Si quiere tener más información sobre los antecedentes de este pecadito, dése un paseo en este mismo blog por el artículo IMÁGENES DE UN PAÍS DESCONOCIDO. 




O léase este extracto del artículo mencionado:

Secuencia número 1. COLOMBIA CON y SIN SENTIDO. Exterior día y noche.

Gran parte del trabajo cinematográfico documental que he realizado está incluido en una trilogía que se define por la palabra Colombia. 

Colombia Elemental.
Colombia Horizontal.
Colombia con-sentido.

Y espero realizar en un día no muy lejano Colombia Vertical.

Todo este cuento nació un día en que hastiado de sentirme representado por imágenes de una Colombia reducida a la guerra y el narcotráfico, me hice muchas preguntas del estilo ¿Quién soy? ¿Qué es lo que más me gusta? ¿Cuáles son mis pasiones? ¿Qué detesto? ¿Qué admiro? ¿Qué tenemos de común aquellos que aceptamos llamarnos colombianos y cuáles son nuestras diferencias? Como cineasta, trabajador de la imagen en movimiento y el sonido quería encontrar temas que modificaran, entiéndase ampliaran, la lectura de lo que somos. No se trataba de negar toda esa sobredosis de imágenes y titulares de destrozos, bombas, muertos, que recorrían el mundo, y se convertían en parte integral de nuestra cotidianidad al igual que hoy. No. Era algo diferente. Sentía que era necesario regresar a imágenes inspiradas en preguntas esenciales que a lo mejor podrían colaborar a descifrar, a entender la historia que ha permitido llegar a estos abominables conflictos que vivimos.
En resumen, quise irrumpir en esa curiosa denominación “identidad de un país” para tratar de desentrañarla, comprenderla... de comprendernos, de comprenderme. Había que agrandar el campo de visión sobre Colombia para poder salir del infame cliché al que habíamos llegado. Y no era generar una “buena imagen” como la oficialidad pretende, sino de llegar a una “justa imagen”, aquella que no esconde los contrastes de la realidad sino que valora y al tiempo desenmascara lo bello y lo infame de nuestra condición humana.

Fue cuando entonces en un acto de amor irónico confesé que lo que más me gustaba era LA AREPA y partí hacia Medellín en un período de desgarradora violencia a principios de los noventa, a realizar un documental sobre el único elemento del que se podía estar seguro nadie pondría en duda su importancia en la esencia del pueblo paisa. 

Ahí nació COLOMBIA ELEMENTAL. Tenía enfrente la primera metáfora que me daba la licencia de entrar en la vida cotidiana de mis coterráneos y a través de ella entender, o al menos intuir, su religiosidad, su orgullo, sus pasiones, sus convicciones radicales, su extremismo, su encerramiento. 

El trabajo fue complementado con otro documental llamado EL TROMPO.... Espere entonces para ver EL TROMPO QUE SERÁ SUBIDO A LAS REDES EN UNA PRÓXIMA ENTREGA.

Diego García Moreno 7 de abril de 2014 en Bogotá.
He sido un cultivador de cartas... pero se extinguen los huertos, las postales, los destinos. Busco materos, balcones, ventanas, lienzos libres donde pueda sembrar mis dudas, mis palabras, las cascadas de imagen que a veces se me ocurren. Dale hombre, me han dicho algunas fieles amistades, invéntate un blog, escribe. Ya verás que es un buen andén para compartir tu risa, tu silencio, tus desdichas. Curioso, dócil, ingenuo, acepto jugar a lo impreciso.