lunes, 4 de mayo de 2015

EL SECRETO DEL PEPINO


No dejo de fascinarme 
cuando abro un pepino para rellenar 
y descubro 
ese arbolito misterioso 
que esconde
 entre su frágil envoltura


He sido un cultivador de cartas... pero se extinguen los huertos, las postales, los destinos. Busco materos, balcones, ventanas, lienzos libres donde pueda sembrar mis dudas, mis palabras, las cascadas de imagen que a veces se me ocurren. Dale hombre, me han dicho algunas fieles amistades, invéntate un blog, escribe. Ya verás que es un buen andén para compartir tu risa, tu silencio, tus desdichas. Curioso, dócil, ingenuo, acepto jugar a lo impreciso.