viernes, 16 de junio de 2017

EL TALLER DE LA MEMORIA . Primera entrega, junio 16 de 2017



La memoria es una iguana curiosa

husmeando entre una roca y la pared.

. I .

Me encuentro en San Vicente del Caguán, en el Caquetá, dictando un taller de iniciación al documental para jóvenes entre 15 y 25 años. Durante los próximos días estaré subiendo al blog fotos y comentarios sobre esta apasionante aventura de conocimiento y creación. 

Empiezo con una foto y una frase que podrían considerarse un pleonasmo, pero que profundizando en su textura, la del texto y la de la foto, son una propuesta de enlace entre imagen y palabra que abre otros espacios de exploración sensorial y de creación: de sentido a partir de los límites.

. II . 


La memoria es al tiempo lo que el agua es a la luz 


Río Caguán vista hacia el occidente  desde el puente  de San Vicente del Caguán.

. III .

¡Cuántas cosas pueden pasar por un puente! 


¡Cuántas cosas pueden pasar en un puente!


Todas las historias de l@s chic@s cinétic@s
(palabra compuesta por la suma de cine+ética: cine-ético: documental)
están marcados por el tiempo que dividió este puente.

Para los Fabios, abuelo y nieto, su construcción:
Fabio el abuelo  fue uno de los trabajadores paisas que cimentó el nuevo tiempo con la memoria de hachas y avemarías que trajeron  los colonos.

Para ella, la reina, hija del presente, el puente es el espacio de exhibición de la belleza que representa:
El Caquetá que baila y tirita, que se tala y se ordeña que se  rebela y se  desangra y se integra
y a gritos pregona suspiros y mendiga que la quieran.

 El agua sigue arrastrando tiempo mientras el sol teje sus ciclos, su costumbre:
Amanecer hacia el este, atardecer  al oeste.
 Bajo el puente han pasado los colores de la vida amazónica
y los tintes rojos de una guerra que se extingue...?

Vecinos y recuerdos caminan o bailan sobre el puente .

Nosotros nos unimos a la construcción de la memoria lanzando cables  para colgar recuerdos, empatamos imágenes y palabras como tablones de una tarima que aprendará a mecerse
al ritmo que le impongan las urgencias.

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He sido un cultivador de cartas... pero se extinguen los huertos, las postales, los destinos. Busco materos, balcones, ventanas, lienzos libres donde pueda sembrar mis dudas, mis palabras, las cascadas de imagen que a veces se me ocurren. Dale hombre, me han dicho algunas fieles amistades, invéntate un blog, escribe. Ya verás que es un buen andén para compartir tu risa, tu silencio, tus desdichas. Curioso, dócil, ingenuo, acepto jugar a lo impreciso.