miércoles, 21 de octubre de 2026

DIOSES Y TIRANOS

"¡Yo ya no veo más noticias!" me dijo con una convicción aplastante. 

"Yo soy adicto" le contesté y no apagué el televisor. 

Las imágenes saltaron de un bombardeo en Ucrania a un presidente recién estrenado caminando orgulloso entre bolsas plásticas repletas de cadáveres; de un devastador incendio en las montañas de California a los matorrales en llamas en las planicies tolimenses; del genocidio en  Palestina a una masacre en el Cauca; de una toalla higienica a un casino virtual de apuestas deportivas... entonces recordé que el fútbol existia. 

"¿No estarán jugando con una bolita?". 

En tono conciliador busqué en el menú "Canales deportivos" y le  propuse ver un match de tenis, un abierto de golf, una repetición de la semifinal de la copa mundo, una serie final de béisbol o de básket, de ping-pong,  de voleyball o de playa... repentinamente tiritó la señal, luego un "crack" seco... se apagaron las luces, nos quedamos sin corriente. La alarma de la UPC lanzó un alarido y corrí a apagarla. 

Se alborotaron los dioses, pensé. A lo mejor te escucharon o se apiadaron de mí. Ella subió las escaleras. En mi portátil quedaba un resquicio de corriente y me dio por escribir. 



DIOSES Y TIRANOS


Entre dioses y tiranos reventó la algarabía

Jugaban al dominó al dado a la lotería

Ninguno quedó contento con la suerte que tenía

Un estruendo de navajas disparó su alevosía


El pecho la espalda el ojo fueron blancos preferidos

Estanques de sangre y lodo enmarcaban los caídos

Gemidos de periferia nunca fueron bienvenidos

Los cobardes los miedosos corrían despavoridos


Entre dioses y tiranos explotaron las barreras 

Ejecutaban masacres  exhibiendo sus banderas

El poder era su orgullo sin importar quién muriera

Las armas su idolatría en su alocada carrera


Guerras traiciones conflictos conflagraciones contiendas

Ambiciones desmedidas el exterminio sin riendas

Pánico llantos gritos genocidio en las viviendas

Fueron abono y semilla de resistencia tremenda


Del fango brotaron dardos astucias y peripecias 

Cervatanas arcos flechas abrazos  cantos esencias 

Aromas de libertad antidotos de conciencia

Dispuestos a desmontar  la ignominia con paciencia


Cayeron del pedestal los tiranos y los dioses

Trazaron en su caída surcos de dolor atroces

Pero brillaron los ojos sin dictaduras feroces 

Resurgieron alegria serenidad nuevos goces


Adiós dioses y tiranos por quién sabe cuántos años 

La paz y la convivencia recuperan buen escaño

Pero humano es el olvido y por algún designio extraño

Resurgen de las cenizas cuando se olvidan sus daños



Diego Garcia Moreno

Bogotá, octubre 2 de 2026



martes, 13 de octubre de 2026

RÉQUIEM POR UNA ORQUÍDEA

En estos tiempos de temblores e incendios, de sables e inquisición, qué bueno es darle la bienvenida a las minúsculas inspiraciones que se atraviesan en el camino. Jugueticos verbales que aparecen mientras se cruza el parque de la Independencia con rumbo al taller -oficina, como la llamaba hasta hace unos meses- .

A finales del temido septiembre acepté, después de una larga disputa con abonos, tierras, materas, cambios de lugar en función de la luz y la temperatura, que la pequeña mata de orquídea que nos acompañó en el apartamento durante casi 30 años había fallecido. Habrá que componer un réquiem por una orquídea, dije mientras disponía su cadáver en el balde con los deshechos vegetales. Y salí. ¿Con qué rimará réquiem? me pregunté bajando los escaleras de Las Torres con rumbo a la séptima. El pasto del parque estaba amarillento, la tierra reseca, agrietada. Pensé en los insectos de tierra fría en épocas de sequía. Imaginé un cienpiés en una de las tantas fisuras que iba dejando atrás.

Cuando llegué al taller busqué a don google en el computador y le pregunté cuál era el clima preferido por los cienpiés. Vaya sorpresa. Lo que yo llamaba cienpiés no era el mismo animal que presentaban las fotos. El cienpiés es un miriápodo, ¡no es un insecto! y tiene menos patas que el que yo imaginaba, y cuenta con dos "colmillos modificados" que al morder inyectan veneno. ¡Por Dios! El diseño gráfico vino en mi ayuda: frente a la foto del ciempiés (no cien pies) vi un resplandeciente milpiés ¡Ese es! y vaya a saberse de dónde arrancó un desespero ritmado a sonar en mi cabeza. Me excusé ante mis amigos poetas alérgicos a las rimas y, como si hiciera un exorcismo, pronuncié en voz alta el sonsonetico que había compuesto pocos días antes:

Quien a la rima se arrima

El mundo le cae encima

Pero el misterio del ritmo

Le remonta su auto-estima.

Protegido por la contra de todo mal asonante acogí con beneplácito un poemita, o cancioncita, no logro deshacerlo del diminutivo, o relato musicalizado de una aventura que hace honor al propósito generado por  mi duelo doméstico:


RÉQUIEM POR UNA ORQUÍDEA

Nos contó el viejo milpiés

que en sus andanzas sin prisa

desfiló sobre un tapiz

entre el repudio y la risa


Un eco de flor ausente

lo disfrazó de payaso

Los pétalos silenciaron

el retumbar de sus pasos


Un aroma de vainilla

fastidió al peregrino

que acostumbrado al estiércol

desajustó su camino


Resbaló y las mariposas

hormigas moscas y grillos 

soltaron su carcajada

filuda como cuchillo


El zumbido de la abeja

preguntó ¿y ese es quién?

que ultraja una orquidea muerta

con el más burdo réquiem


A veces por despistado

Dijo el ciempiés sorprendido

me entrometí en ceremonias

donde no fui bienvenido.



Diego García-Moreno

Bogotá, septiembre 2026

martes, 4 de noviembre de 2025

EL AROMA DEL TOMATE- O EL MACONDO DE SERGIO

 Cuando Sergio se fue en 1978 a estudiar cinematografía en París, mi mamá dejaba escapar lágrimas cuando pasaba por el "stand" de los tomates de mercados La candelaria. Suspiraba y exclamaba: "¡Ay, cómo le gustaban... ¿será que volverá?". Ella estaba segura de que yo, que había partido un año antes, volvería a casa, pero tenía dudas de que Sergio, quien era más reservado y callado (en aquella época) regresaría a vivir en Colombia. La incertidumbre de mi madre duró pocos años: mi hermano regresó en 1984 varios meses antes que yo, y, desde entonces, su presencia ha sido constante y activa no solo en el ámbito familiar sino en el paisaje audiovisual colombiano. Desde 1985 la sensibilidad estética de su mirada se ha hecho sentir en el cine y la televisión. Numerosas películas de ficción y documental, telenovelas y series llevan en los créditos su nombre. En los estantes de su biblioteca hay no sé cuantas estatuillas de la India Catalina que a partir de hoy compartirán sus días con las mariposas amarillas de metal del trofeo que recibió ayer en los premios Macondo.



Gracias hermano por esa constante, profunda y creativa participación en el apasionante oficio/arte que escogimos como forma de vida. Estoy seguro que mamá, donde se encuentre,sonríe al aspirar el olor de los tomates que darán color a tu ensalada. Felicitaciones por tu Macondo.


miércoles, 11 de junio de 2025

LUZ DE PIEDRA- para Hugo Zapata

Ha pasado ya una semana desde la partida de mi querido amigo HUGO ZAPATA. Pensé publicar la noticia, pero la noticia ya había encontrado muchos amplificadores. Cuando me enteré de que estaba a punto de irse corrí a despedirme, pero llegué un poco tarde. Alcancé a ver su última expresión. Podría decir que era apacible, placentera. Con tristeza y alegría me incorporé entonces al grupo familiar y de amigos que celebrarían su existencia. Con tristeza porque su ausencia será grande como su amistad, su obra y su cuerpo; pero con alegría porque Hugo cumplió su contrato de existencia y se fue cuando su cuerpo ya tenía escrito en sus células la palabra adiós. Qué extraños y variados son los rituales de las despedidas. A cada cuál el suyo. El de Hugo reflejó profundamente el amor que le tenía su familia y el anhelo de que su presencia perdure. Eso de perdurar es una negociación con los tiempos. Con Hugo y con su obra el tiempo puede tomar otro tiempo. Él moldeó su tiempo en el tiempo de las piedras y supo sacarle a la profunda oscuridad que almacenan la esencia de materia luz que las forja y las perpetúa. Estas palabras que publico en mi blog, son mi despedida, mi agradecimiento y el saludo a su nueva condición, a su nueva presencia. Se las comparto:

          


LUZ 

de piedra

PIEDRA 

de luz


bocanadas de misterio deambulan

por el universo

escuchan y hacen eco al vacío

algunas

se detienen y sueñan

en cualquier parte

sobre cualquier tierra


el reposo se hace materia 

dura materia que dura

espera con voz de piedra 

y espera 

que el tiempo y los cataclismos

tallen su alma

escriban 

presagios en su vientre


abosorben y esperan 

y esperan

su piel de luz

profunda 

brillante y negra


luz de lutita

luz de tierra 

piel de lutita y luz

y tierra

luz misterio 

epidermis luz


ALGUIEN 

cruza la sombra

y tropieza

con el cuerpo de luz

cuerpo de luz de piedra

cuerpo piedra 

cuerpo  luz


ALGUIEN 

desliza su mano 

sobre la piedra 

alguien desliza el agua

con su mano sobre la piel 

de la piedra 


ALGUIEN 

desliza su mano 

y la piedra canta

su canto de piedra

con su voz de piedra

con su 

LUZ DE PIEDRA


Diego Garcia Moreno, 04 06 2025 Medellín








He sido un cultivador de cartas... pero se extinguen los huertos, las postales, los destinos. Busco materos, balcones, ventanas, lienzos libres donde pueda sembrar mis dudas, mis palabras, las cascadas de imagen que a veces se me ocurren. Dale hombre, me han dicho algunas fieles amistades, invéntate un blog, escribe. Ya verás que es un buen andén para compartir tu risa, tu silencio, tus desdichas. Curioso, dócil, ingenuo, acepto jugar a lo impreciso.