"¡Yo ya no veo más noticias!" me dijo con una convicción aplastante.
"Yo soy adicto" le contesté y no apagué el televisor.
Las imágenes saltaron de un bombardeo en Ucrania a un presidente recién estrenado caminando orgulloso entre bolsas plásticas repletas de cadáveres; de un devastador incendio en las montañas de California a los matorrales en llamas en las planicies tolimenses; del genocidio en Palestina a una masacre en el Cauca; de una toalla higienica a un casino virtual de apuestas deportivas... entonces recordé que el fútbol existia.
"¿No estarán jugando con una bolita?".
En tono conciliador busqué en el menú "Canales deportivos" y le propuse ver un match de tenis, un abierto de golf, una repetición de la semifinal de la copa mundo, una serie final de béisbol o de básket, de ping-pong, de voleyball o de playa... repentinamente tiritó la señal, luego un "crack" seco... se apagaron las luces, nos quedamos sin corriente. La alarma de la UPC lanzó un alarido y corrí a apagarla.
Se alborotaron los dioses, pensé. A lo mejor te escucharon o se apiadaron de mí. Ella subió las escaleras. En mi portátil quedaba un resquicio de corriente y me dio por escribir.
DIOSES Y TIRANOS
Entre dioses y tiranos reventó la algarabía
Jugaban al dominó al dado a la lotería
Ninguno quedó contento con la suerte que tenía
Un estruendo de navajas disparó su alevosía
El pecho la espalda el ojo fueron blancos preferidos
Estanques de sangre y lodo enmarcaban los caídos
Gemidos de periferia nunca fueron bienvenidos
Los cobardes los miedosos corrían despavoridos
Entre dioses y tiranos explotaron las barreras
Ejecutaban masacres exhibiendo sus banderas
El poder era su orgullo sin importar quién muriera
Las armas su idolatría en su alocada carrera
Guerras traiciones conflictos conflagraciones contiendas
Ambiciones desmedidas el exterminio sin riendas
Pánico llantos gritos genocidio en las viviendas
Fueron abono y semilla de resistencia tremenda
Del fango brotaron dardos astucias y peripecias
Cervatanas arcos flechas abrazos cantos esencias
Aromas de libertad antidotos de conciencia
Dispuestos a desmontar la ignominia con paciencia
Cayeron del pedestal los tiranos y los dioses
Trazaron en su caída surcos de dolor atroces
Pero brillaron los ojos sin dictaduras feroces
Resurgieron alegria serenidad nuevos goces
Adiós dioses y tiranos por quién sabe cuántos años
La paz y la convivencia recuperan buen escaño
Pero humano es el olvido y por algún designio extraño
Resurgen de las cenizas cuando se olvidan sus daños
Diego Garcia Moreno
Bogotá, octubre 2 de 2026

