Mi padre que era tan liberal no podía entender cómo sus
hijos no iban a misa. Para no arrastrar semejante culpa, todos los días asistía
a una ceremonia religiosa en nombre de cada uno de sus ateos. El día de sus
funerales todos estuvimos frente a su ataúd escuchando la homilía de un cura
hindú que alababa la generosidad de Gustavo y su espíritu musical. Hoy me
encontré esta foto y me dio la sensación de que esa sonrisita es la misma que
tuvo el día de su despedida al vernos a todos reunidos en el espacio que tanta
pereza nos daba visitar.
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jueves, 7 de febrero de 2013
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He sido un cultivador de cartas... pero se extinguen los huertos, las postales, los destinos. Busco materos, balcones, ventanas, lienzos libres donde pueda sembrar mis dudas, mis palabras, las cascadas de imagen que a veces se me ocurren. Dale hombre, me han dicho algunas fieles amistades, invéntate un blog, escribe. Ya verás que es un buen andén para compartir tu risa, tu silencio, tus desdichas. Curioso, dócil, ingenuo, acepto jugar a lo impreciso.
