miércoles, 5 de julio de 2017

LA TRANSICIÓN. Sexta entrega. Taller de la Memoria


I 
Del pasado silencioso, 
ignorado o apabullado, embalsamado o  dormido,
al pasado activo, rebelde, modelado, impulsado, imprevisible  y visible:
Memoria viva, combustible del presente.

II
Acción de la memoria en el presente.
Presente: Memoria en construcción.
Autopistas de futuro. 


                                            
    III

La Memoria es una construcción de sentido temporal.
 Huellas, vivencias, imágenes, datos,  sensaciones, reflexiones:
materia prima para la construcción de relatos.


IV
Se necesita la voluntad del relato para construir la memoria
y
de la voluntad de  memoria para construir el relato.
Voluntad de saber, de exorcizar, de proponer.
Voluntad de contar.




V
¿Hacer parte de la memoria es consecuencia del azar o del destino?
¿Cómo el azar selecciona el relato?
Cualquier humano en algún momento es memoria
pero
No toda memoria se vuelve historia.
¿Qué detona la selección?


DE SAN VICENTE DEL CAGUÁN A FLORENCIA

El plan era terminar el jueves en la noche en San Vicente del Caguán y madrugar el viernes para Belén de los Andaquíes. Un sancochito a mediodía en el Sarabando no nos caería mal. Ese río sanador, desprendido del macizo colombiano, en el que tantas veces me bañé cuando fui a trabajar con Alirio en la Escuela Audiovisual Infantil era el regalo prometido para calmar el acelere acumulado en una intensa semana de talleres, rodaje  y edición. Pero ya el miércoles en la mañana habíamos comprendido que no sería el caso, que esos muchachos no terminarían. No podíamos dejarlos solos editando. Ninguno tenía experiencia cortando ni empatando planos.  Si para filmar necesitaron nuestra ayuda, cómo sería soltarlos con un programa de edición que, por sencillo que pareciera para los iniciados, siempre te pone zancadillas.

-Quedémonos y madruguemos el sábado. – David y Katherine, los miembros del triunvirato pedagógico, aprobaron sin protestar el recorte sindical y sonriendo maliciosamente el aporte laboral voluntario.

El jueves en la noche ya habíamos comprendido que, si ocurría un milagro, a lo mejor madrugaríamos el domingo para irnos directamente a Florencia. Pura ilusión.  Salimos el lunes como a las diez de la mañana, dejando casi terminados los primeros cortes de los documentales, y tomamos un taxi con rumbo directo al hotel Luxury para dejar nuestros morrales y  de allí, para despejar la cabeza, caminamos  a la cita de  empalme con  los cinéticos del taller de la memoria de Florencia en el bar la galería, cerca de la Universidad del Amazonas.












En San Vicente nos despidieron con una sonrisa dichosa,  inolvidable. Autosatisfacción y agradecimiento fueron el mejor pago de nuestros queridos nuevos colegas  a cambio del  sacrificio de nuestros días de descanso.  Cuando llamé a Alirio para contarle que no llegaría a nuestra cita en el río, me contestó que él ya se encontraba en Bogotá, que fresco, será para la próxima, compadre.



 La ruta en el taxi fue apacible, el chofer amable.  Siendo día de fiesta no hasbía tráfico pesado, sólo moticos esporádicas. El cielo estaba rasgado, una ligera nubosidad  apaciguaba el sol caqueteño. Un par de retenes militares entre la inmensidad de las fincas ganaderas en el pie de monte y la cordillera oriental, boscosa,  una masa verde que se resiste a mostrarse completamente talada, dios nos guarde, nos traían a la memoria la realidad del presente. En una semana las Farc entregarán las armas, pero la guerra aún no ha terminado. Se rumoraba en la plaza del pueblo que las disidencias andaban por ahí y que los paramilitares vigilan, preparan sus golpes, no han desaparecido. Pero a pesar de todo hay una calma general, una esperanza, una frescura que acompaña el entrenamiento de las candidatas para el reinado del Sampedro y las celebraciones del triunfo del atlético nacional. Ay, mi Colombia.  



Aquí vamos tomando fotos desde esta ventanilla privilegiada al lado del chofer. David parece una ametralladora con su canon, mientras  Katherine duerme a su lado.
    
                             




He sido un cultivador de cartas... pero se extinguen los huertos, las postales, los destinos. Busco materos, balcones, ventanas, lienzos libres donde pueda sembrar mis dudas, mis palabras, las cascadas de imagen que a veces se me ocurren. Dale hombre, me han dicho algunas fieles amistades, invéntate un blog, escribe. Ya verás que es un buen andén para compartir tu risa, tu silencio, tus desdichas. Curioso, dócil, ingenuo, acepto jugar a lo impreciso.