lunes, 20 de mayo de 2013

SIEMPRE PITO


Siempre pito. Aunque esté en sandalias, pito. Voltéese, y vuelvo y pito. ¿Serán las calzas sobre mis caries? ¿Será la mallita del stent en la obstrucción de mi arteria descendente anterior? ¿Será la acumulación de vapor de mercurio que ya está condensándose en mis venas? El hecho es que pito y me provoca decirle a la oficial de aduanas de la puerta de acceso a la sala de espera de los vuelos nacionales que sí, que soy culpable. Pero me hace un empujoncito con la punta de su bastón detector de metales y me desprecia con un "siga, señor... ¡el siguiente!" Claro que he sido atrapado en varias oportunidades. Me han confiscado dos cortauñas, una llave bristol con mango ergonómico para ajustar los tornillos de las ruedas de los patines y una navaja suiza, divina, que heredé de mi abuelo.  Somos secuestradores en potencia. Asesinos por naturaleza.  Somos sospechosos y cualquier metal mediocortapunzante olvidado en nuestros bolsillos o maletín de mano nos delata. Reconozco que siento algo de orgullo. Me imagino apretándole la sien al piloto de la nave con mi llave bristol con una mano, mientras que con mi cortauñas pongo en jaque al copiloto y con la navaja sostenida entre mis dientes tengo a raya a todas las azafatas y así pitaré con un motivo válido, así sonarán las sirenas de los bomberos y las alarmas de la fuerza aérea y se escucharán todos los berridos de los pasajeros que como yo han pitado pasando bajo el umbral de esa extraña puerta invisible donde se conjugan las paranoias milimétrias de un mundo globalizado.


Diego García Moreno

Bogotá- Mayo 20 de 2013
He sido un cultivador de cartas... pero se extinguen los huertos, las postales, los destinos. Busco materos, balcones, ventanas, lienzos libres donde pueda sembrar mis dudas, mis palabras, las cascadas de imagen que a veces se me ocurren. Dale hombre, me han dicho algunas fieles amistades, invéntate un blog, escribe. Ya verás que es un buen andén para compartir tu risa, tu silencio, tus desdichas. Curioso, dócil, ingenuo, acepto jugar a lo impreciso.